La luz de (y en) Stranger Things

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Fue una de las series más populares del 2016, y desde entonces, no ha dejado de ganar fans. Ambientada en los 80s, la historia transcurre en la pequeña y ficticia Hawkins, en Indiana (Estados Unidos), aunque el tráiler de la cuarta temporada deja claro que las aventuras, a partir de ahora, también transcurrirán al otro lado del océano…

Pero volvemos al tema. No es la primera serie reciente que capta la esencia de los años 80: Narcos, The Americans, Deutschland 83, Red Oaks… Pero no tiene nada que ver con ellas. ¿Qué tiene Stranger Things de especial? Será la suma de muchos ingredientes, como un buen guión y un buen casting -con especial mención a Winona Ryder y David Harbour-, una ambientación 10 y una dirección fenomenal por parte de sus creadores, Matt y Ross Duffer. En este articulo vamos a centrarnos en la fotografía de Stranger Things, en manos de Tim Ives.

Stranger Things es un homenaje a la cultura pop con claras referencias a películas de Steven Spielberg o a la original Ghostbuster de 1984. En la primera y segunda temporada, la noche o los sitios con poca iluminación son el escenario más recurrente en el que se desarrollan las tramas. Así pues, las luces -ya sean de interior o exterior- toman protagonismo a lo largo de las tres temporadas: lámparas, linternas, ventanas, faros de coche, la luna, luces de Navidad, iluminación de utilería… El espectador, entonces, se adentra en un mundo misterioso y con el suspense garantizado a lo largo, sobretodo, de la primera temporada. Es un recurso estupendo, puesto que la poca iluminación ayuda a concentrar mayor atención sobre los elementos que la misma trama exige.

Tim Ives es el director de fotografía de esta serie, y él mismo explica que uno de los referentes que ayuda a entender el tratamiento de la imagen de Stranger Things es E.T., una de las películas más importantes del mundo. Aún así, en la tercera temporada -la que de hecho tiene más exteriores y más escenas diurnas- también hay referencias a Terminator 2. Según el mismo director, la apariencia ambientada en T2 dio un toque más fresco por la noche ya que se identifican mejor las sombras, que dejan de ser completamente negras.

Es interesante observar también cómo evoluciona el color a lo largo de las tres temporadas (y seguramente lo hará todavía en la cuarta). En la primera (ambientada en 1982) no son tan vivos ni están tan saturados, en cambio, en la última (1985) es completamente al revés. Solo hay que ver las escenas en el centro comercial Starcourt Mall o en la piscina, por ejemplo. Se plasma así una evolución en la narrativa de la historia, que va acorde con el contexto histórico y la evolución también de las estaciones del año.

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Para conseguir este estilo ochentero en las tomas, Ives recurre a una mayor exposición en escenas oscuras para lograr esa esencia misteriosa y de terror. Netflix pide una base de 4K para sus producciones, y en esta entrevista Ives detalla con qué lentes y cámaras fueron grabadas todas las temporadas.

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