OAK Stories publica MATAGI BOOK, un proyecto
realizado con el apoyo de National Geographic

Entre los años 2017 y 2019, uno de los equipos de OAK Stories viajó en dos ocasiones a las provincias de Akita y Yamagata, al norte de Honsu, la isla principal de Japón. Allí tuvieron el privilegio de ser los primeros documentalistas de fuera del país nipón en retratar la vida de los cazadores matagi, concretamente la de los grupos establecidos en Oguni y Animatagi.

Durante el primer viaje, los documentalistas fueron testigos del inicio de un proceso de transformación en la comunidad a raíz de un cambio sin precedentes en sus códigos y tradiciones: la incorporación de la primera mujer cazadora después de cinco siglos de historia. En 2018, la Sociedad National Geographic les concede una de sus prestigiosas becas de investigación y exploración para ampliar el proyecto, facilitándoles así el regreso en 2019 para poder profundizar en su historia y comprender mejor la evolución de la comunidad.

El libro

Dos de los autores que hicieron posible el proyecto MATAGI, el investigador Alex Rodal y el fotógrafo Javier Corso, se han unido para dar forma a un objeto único, capaz de sintetizar la historia de la comunidad entre las cubiertas de un libro. El formato escogido para el diseño de esta publicación ha sido el leporello, o libro en acordeón, que se despliega ante el lector como si de un histórico pergamino se tratara. Un objeto que puede desdoblarse en el proceso de descubrimiento y cuyo legado queda perfectamente protegido al incorporarlo a nuestras bibliotecas.

Nuestro lector hallará en este objeto dos cubiertas y tres formas distintas de leerlo. Partiendo de la cubierta decorada con la caligrafía en kanji de la palabra “matagi”, el leporello nos descubre una narración basada únicamente en imágenes al desplegarlo en el sentido de lectura occidental. Si por el contrario optamos por partir de ese misma cubierta hacia la izquierda (sentido de lectura oriental), el libro nos revela la transcripción de la leyenda matagi —tal y como les fue mostrada a nuestros documentalistas en la villa de Ani (pueblo originario de la comunidad)— con su correspondiente traducción al castellano. A través de ella conoceremos el mito que unió para siempre a la diosa de la montaña, Yama-no-kami, con Banji Banzaburou, el ancestro matagi.

La segunda cubierta nos presenta el nombre de la comunidad con caracteres del alfabeto latino, invitando a nuestro lector (occidental) a desplegar el libro en el sentido de lectura al que está habituado en su idioma, de izquierda a derecha. Lo que le revelarán sus páginas tiene forma de diario, y el testimonio que en él encontramos es el de la propia Yama-no-kami. Alex Rodal y Javier Corso realizan aquí un ejercicio de audacia literaria al usar la voz de la diosa de la montaña como hilo conductor de la narración; un relato en 9 capítulos —escrito a cuatro manos— que toma el relevo de la leyenda de Ani y acerca la mirada de la deidad hasta nuestros días, haciendo una revisión de la condición humana a través de la curiosidad que le suscita el pueblo matagi.

Los Matagi

Los matagi son cazadores tradicionales que viven en pequeños pueblos y aldeas en los altiplanos del norte de Honshu, la isla principal de Japón. Desde sus orígenes, a mediados del siglo XVI, han sobrevivido gracias al autoconsumo y la venta de carne, pieles y otros productos derivados de la caza. Su principal presa es el oso negro japonés, una subespecie catalogada como vulnerable según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN).

No obstante, estas comunidades nunca afrontan la cacería como una actividad lúdica o deportiva. Para los matagi la Naturaleza es una presencia consciente, personificada en la diosa de la montaña (Yama-no-Kami), una deidad que recela del resto de mujeres y que les ha vetado la entrada en sus dominios durante más de cinco siglos de historia.

A raíz de los incidentes de Fukushima en 2011 el Estado prohibió a muchas comunidades matagi comercializar la carne de oso, debido al alto riesgo de que ésta estuviera intoxicada por la radiación. En 2017 las autoridades niponas levantaron el veto, y los matagi pudieron retomar la que ha sido su principal actividad económica durante siglos. No obstante, en la actualidad esta comunidad se enfrenta a una más que probable extinción de su herencia cultural. El envejecimiento global de la población japonesa, las limitaciones legales y normativas con respecto a la caza y el apego a unos valores que ya no germinan entre las generaciones más jóvenes, son algunos de los motivos que dejan a estos cazadores sin muchas esperanzas de sobrevivir en pleno siglo XXI.

Sin embargo, la necesidad de preservar el legado cultural matagi se ha impuesto a las convicciones religiosas, y frente al desinterés de los hombres jóvenes han surgido recientemente los primeros casos de mujeres matagi, aceptadas e instruidas como cazadoras. Mujeres que –como sucede actualmente a escala mundial y en todos los estratos de la sociedad– reivindican una posición de igualdad en todos los campos.

Javier Corso (1989) empezó a trabajar como documentalista en el año 2011. Como director de la agencia y productora de proyectos documentales OAK coordina cada proyecto realizado por los distintos equipos de trabajo multidisciplinares. Desde el año 2019, él y su equipo ejercen de agencia creativa y productora de contenidos para National Geographic Creative Works (España).

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