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Serguéi Ilnitski: “Me maravilla cuando en el centro de la fotografía se plasma una simple realidad humana”

Sergei Ilnitsky (1974, Mariupol, Ucrania) es un prestigioso fotógrafo que trabaja para la European Pressphoto Agency (EPA) en Moscú, desde 2003. En esta entrevista, nos explica cuales son sus criterios para elegir una foto ganadora, siendo parte del jurado del concurso Andréi Stenin.

Por Redacción LF

Cualquier concurso se basa en la opinión del jurado. Teniendo en cuenta que cada uno de sus miembros tiene sus propias preferencias, opiniones y costumbres profesionales. ¿Cómo es posible conservar la objetividad, a la hora de tomar decisiones?

No se debe esperar que los miembros del jurado manifiesten la objetividad en el proceso de valoración de las fotografías. Cada miembro del jurado es valioso por su experiencia, su visión del mundo, sus costumbres profesionales y opiniones subjetivas. Los miembros del jurado llegan a un acuerdo respecto a las reglas, los criterios y los objetivos. Todos estos aspectos acordados se aplican a las fotografías seleccionadas.  En este proceso, para mí, es importante el diálogo entre los colegas que participan en la selección y en la valoración. Es difícil elegir sin dialogar.

Este año, la pandemia no nos ha dejado reunirnos y cada miembro del jurado ha realizado esta labor individualmente con las obras previamente seleccionadas. Después de ver decenas de obras, reflexionar y comparar, hice mi propia jerarquía subjetiva de las obras que merecen la atención y la victoria. Todos los miembros del jurado hicieron su propia selección. Posteriormente, estas valoraciones subjetivas de cada uno del jurado, se sumaron y se calcularon por los organizadores del concurso lo que, al final, dio el resultado máximamente objetivo. Es decir, seis valoraciones subjetivas dieron al final la realidad objetiva del resultado del concurso.

Desde el momento de su aparición, la fotografía se posicionaba como un arte independiente que no necesitaba de formatos adicionales para presentar un tema o un objeto. Sin embargo, los fotógrafos modernos recurren a un gran número de formatos para expresarse, basándose muchos proyectos gráficos en multimedia. ¿Es verdad que el arte de la fotografía se está arrinconando a sí mismo, renunciando a la pureza del género, es decir, al diálogo directo entre la imagen y el público?

Como autor y espectador, creo que pueden existir varias artes sintéticas y proyectos que usan la fotografía como una base de imágenes.

Lo que conozco sobre esta mezcla de géneros y artes visuales no me ha impresionado tanto como para que pudiera dudar de la viabilidad y la eternidad de la fotografía, cuya base y el sentido principal lo constituye un instante decisivo y la información que transmite este momento al espectador. Me parece que en esto consiste la importancia de la fotografía como arte técnica. Otro lado positivo de una fotografía de buena calidad es la posibilidad de transmitir un gran volumen de información a la persona que la percibe. Y no es sólo la información sobre la forma, el color, etc. sino también una información más profunda y multinivel que, al interaccionar con el espectador, crea imágenes, sentimientos, sentidos que se multiplican resonando con el mundo interno y los pensamientos del espectador. Para esto son necesarios varios segundos. Es imposible compararlo con proyectos multimedia ni con el cine que exigen mucho más tiempo que unos segundos. A medida que pasan los años, el tiempo se hace valer cada vez más en la vida humana.

Hace unos diez años, cuando los proyectos multimedia estuvieron de moda, preguntaba a mis colegas con qué frecuencia vieron de nuevo unos u otros proyectos. La respuesta fue casi siempre la misma: «nunca». Sólo un visionado. Y la respuesta a la misma pregunta sobre las fotografías de los autores predilectos, libros fotográficos, exposiciones fotográficas fue mayoritariamente: «muchas veces». El resultado habla por sí mismo. Una fotografía pura es la quinta esencia de un momento decisivo que da origen a la información; será insustituible, gozará de demanda durante mucho tiempo.

¿Qué ha de tener una imagen para que pueda exclamar “¡Qué bien hecho está!”?

Puede ser todo. Es casi imposible pronosticar y describir cómo puede pasar esto. En caso contrario ¡lo haría siempre! No lo sé. Estoy buscándolo constantemente métodos para que mis fotografías enganchen a la gente, que susciten una reacción, produzcan cambios o al menos contribuyan a mejorar tanto a una persona concreta como la sociedad en general. Esto suena pomposo, pero trabajando con grandes volúmenes de la información visual que influye en la subconsciencia, es necesario recordarlo y ser más responsable.

Me admira siempre la capacidad de contar sobre la vida cotidiana con el lenguaje fotográfico donde el ser humano común y corriente está en el centro de la historia, sin sangre, ni guerras, sufrimiento, privaciones o cataclismos. Solo una realidad simple, clara y humana.

Sergei Ilnitsky forma parte de la plantilla de la European Press Phot agency (EPA) en Moscú desde 2003. Nací en 1974 en Mariupol, en Azov Sea, Ucrania. Mi pasión por la fotografía comenzó cuando era niño. Asistí a la Academia de Artes y Cultura en el Departamento de Cine y Habilidades Fotográficas en Siberia, mientras trabajaba como freelance para periódicos y agencias de publicidad.

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